«¿Cuántas acciones compro?» Es la pregunta que más me llega al canal, y casi siempre llega tarde: quien la hace ya está dentro de la operación, viendo moverse el número rojo. El tamaño de la posición no se decide con el dedo encima del botón: se calcula antes de entrar y sale de una división de una línea. Aquí la tienes hecha para que no vuelvas a improvisar.
Qué es el tamaño de la posición y por qué se decide antes de entrar
El tamaño de la posición es cuántas unidades compras o vendes: acciones, participaciones o contratos. No es «cuánto dinero le meto», ni lo que te sobra en la cuenta ese día, ni lo convencido que estés.
La distinción importa: lo único que decides de verdad al abrir una operación es cuánto vas a perder si te equivocas, porque lo que ganes lo decide el mercado. Por eso la cuenta empieza por el final: primero la pérdida aceptable, después el número de acciones.
La cuenta en tres pasos, con los números hechos
Paso uno: el riesgo en euros. Decide qué parte de la cuenta aceptas perder en una sola operación. Trabajo con el 1 %: en una cuenta de 2.000 euros son 20 euros. Ese es tu presupuesto y no se toca.
Paso dos: la distancia al stop. Mide cuánto pierdes por acción si salta. Si compras a 10,00 euros y el stop está en 9,50, arriesgas 0,50 euros por acción.
Paso tres: divide. 20 ÷ 0,50 = 40 acciones. Ya está. Y fíjate en el detalle que descoloca a todos: esas 40 acciones a 10 euros son una posición de 400 euros, el 20 % de la cuenta, aunque el riesgo siga siendo de 20 euros, el 1 %.
Exposición y riesgo no son lo mismo: la exposición es el dinero que sale a la calle; el riesgo, lo que no vuelve si la operación sale mal. Confundirlos hace que una cuenta prudente se viva con el pánico de una imprudente.
El stop manda: mismo riesgo, otra posición
Repite la cuenta moviendo solo el stop, con los mismos 20 euros de riesgo. Con el stop en 9,00 pierdes 1,00 euro por acción: 20 ÷ 1,00 = 20 acciones, una posición de 200 euros. Con el stop en 9,80 pierdes 0,20 por acción: 20 ÷ 0,20 = 100 acciones, una posición de 1.000 euros, la mitad de la cuenta.
Misma operación, mismo riesgo en euros y posiciones que van de 200 a 1.000. El número de acciones no lo eliges tú: lo dicta la distancia a la que el gráfico te pide poner el stop.
Aquí está el límite de la regla. Si el número que sale no te cabe en la cuenta, esa operación no es mala: no es para tu cuenta, y se deja pasar. Lo que nunca se hace es acercar el stop para que quepa la posición, porque entonces no está donde tu análisis dice que te has equivocado, sino donde lo necesitaba la calculadora. Es el error más caro que veo repetido.
El audio de Álvaro a las siete y media de la mañana
Álvaro instala aires acondicionados por el sur de Madrid y me manda audios desde la furgoneta, con el intermitente sonando de fondo y la radio a medio bajar. Uno de ellos empezaba así: «Pablo, llevo siete de once ganadas y estoy perdiendo dinero. Explícame eso, que no me entra».
Le pedí una foto del extracto, las once operaciones seguidas. Las siete ganadoras sumaban 84 euros, 12 de media. Las cuatro perdedoras sumaban 240, unos 60 cada una. 84 − 240 = −156 euros. Acertaba casi dos de cada tres veces y la cuenta bajaba.
No tenía un problema de análisis; el suyo funcionaba mejor que el de mucha gente que cobra por enseñarlo. Tenía un problema de tamaño: cuando la operación le daba confianza, metía el triple, y las que más confianza dan no son las que más veces salen bien. Le puse una condición para seguir revisándole el extracto: el mismo 1 % en todas, durante un mes. Haz la cuenta: al tamaño normal, esas cuatro perdedoras habrían costado 20 euros cada una, 80 en total, frente a los 84 de las ganadoras. 84 − 80 = +4 euros. Plano, en vez de restarle 156. No se hizo rico; dejó de sangrar, que a los tres meses de empezar es lo que hay que conseguir.
Las comisiones salen del mismo bolsillo que el riesgo
Un detalle que casi nunca aparece en los vídeos que reviso para el canal. Si tu bróker cobra 2,50 euros por operación, la ida y la vuelta son 5. Sobre un riesgo de 20 euros, esos 5 son el 25 %: empiezas con una cuarta parte de tu presupuesto de pérdida gastada.
Sobre la posición, la misma cifra parece inofensiva: 5 euros sobre 400 son el 1,25 %, o sea que la acción tiene que subir de 10,00 a 10,125 para dejarte como estabas. Las dos lecturas son ciertas; mira las dos.
De ahí una regla propia: si la comisión de ida y vuelta se lleva más del 10 % de lo que arriesgas, o el riesgo es demasiado pequeño para ese bróker o el bróker es demasiado caro para esa cuenta.
Seis pérdidas seguidas: la prueba del 1 % contra el 5 %
Seis operaciones perdedoras seguidas no son mala suerte extraordinaria. Con un sistema que acierte la mitad de las veces, encadenar seis fallos sale una vez de cada 64 rachas de seis (2 × 2 × 2 × 2 × 2 × 2), y nadie se retira a las 64 operaciones. Mira qué le hacen a la cuenta de 2.000 euros.
Con el 1 % en cada una, el saldo se multiplica seis veces por 0,99: queda en 1.883 euros. Has perdido el 5,85 % y para volver a los 2.000 necesitas ganar un 6,2 %. Una semana buena.
Con el 5 %, el saldo se multiplica seis veces por 0,95: queda en 1.470 euros. Has perdido el 26,5 % y, para volver al punto de partida, necesitas ganar un 36 %. Ahí ya no operas tu sistema: intentas recuperar, que es otro deporte y se juega peor.
Apalancamiento: no cambia la cuenta, cambia la tentación
Con 2.000 euros y un apalancamiento de 1:5 puedes mover 10.000 euros de exposición. Si el precio se va un 2 % en tu contra, pierdes 200 euros: el 10 % de tu cuenta de un golpe.
Y fíjate: la fórmula de los tres pasos no ha cambiado ni una coma. El apalancamiento no sube tu riesgo, sube el techo de lo que el bróker te deja abrir. Tu riesgo sube el día en que el tamaño de la posición lo decide el margen disponible y no la distancia al stop.
Preguntas frecuentes
¿Qué hago si el número no es redondo? Redondea siempre hacia abajo. Si la cuenta te da 2,7 contratos y operas 3, has subido tu riesgo un 11 % por comodidad; si operas 2, lo has bajado un 26 %. En una operación da igual; en cien, no.
¿El 1 % es sagrado? No, es un punto de partida sensato; lo sagrado es que sea el mismo en todas. Ojo con las cuentas pequeñas: el 1 % de 500 euros son 5 euros, justo la comisión de ida y vuelta del ejemplo anterior, o sea el 100 % del riesgo. La salida no es arriesgar el 5 %: es asumir que con 500 euros pagas tu aprendizaje, no montas un negocio, y buscar un bróker con coste proporcional a lo que mueves.
¿El stop me garantiza que perderé exactamente eso? No siempre. Un stop normal se convierte en orden a mercado al tocar el precio, así que en un hueco de apertura o en un dato macro puedes salir bastante más abajo. El cálculo es tu suelo previsto, no una garantía: si tu tamaño solo funciona cuando el stop se ejecuta clavado, es demasiado grande.
Puntos clave
- El tamaño de la posición se calcula antes de entrar: riesgo en euros ÷ distancia al stop = número de acciones.
- Con 2.000 euros, un riesgo del 1 % y un stop a 0,50 de la entrada salen 40 acciones: 400 euros de exposición y solo 20 de riesgo.
- Exposición y riesgo no son lo mismo; confundirlos convierte una cuenta prudente en un susto.
- Nunca acerques el stop para que quepa la posición: si no cabe, la operación no es para tu cuenta.
- Seis pérdidas seguidas al 1 % dejan la cuenta en 1.883 euros y se recuperan con un 6,2 %; al 5 % la dejan en 1.470 y exigen un 36 %.


